SOBRE TODO.

EL SIMPLE ESPACIO QUE ALTERA SIGNIFICADOS.

Sobre todo. Es sencillo y socorrido. Con un mínimo de preocupación, inconfundible.

Sobretodo. También es sencillo y también es correcto. Pero es otra cosa.

No son sinónimos. Ni de lejos. El sobretodo que hoy más se gasta no es impermeable: empapa y ensucia alrededor. Ya no cubre ni protege el traje ordinario, simplemente afea su entorno.

Los francófonos lo tienen un poco más fácil, porque surtout sirve para todo.

En español diríase casi en vías de extinción escrita la locución adverbial, en exceso confundida con el sustantivo homófono.

En mensajes de correo electrónico o teléfono móvil lo leemos con abundante y triste frecuencia, en mensajes de amigos, compañeros, familiares. En trabajos académicos, a montones, incluso en trabajos de fin de Grado, fin de Master o tesis doctorales.

El sobretodo impropio y desnaturalizado, superviviente a los correctores electrónicos, se extiende e implanta en toda clase de soportes y formatos.  En libros, desde luego. En blogs y redes sociales, cómo no. En periódicos, revistas, programas de mano, críticas, reseñas, programas electorales, catálogos… Tu buscador favorito encontrará incontables ejemplos al instante.

Se ha propagado la confusión entre todo tipo de públicos y emisores, sobre todo entre estos últimos, ya sean profesionales de la escritura, ya de otros ámbitos, ya responsables de sencillos mensajes de comunicación personal y uso doméstico, empezando por hermanos, primas, sobrinos, nueras, amigos, compañeros o suegros.

Esta ingente cantidad de transmisores, junto al uso múltiple y cotidiano que le damos y la rapidez con que se difunde lo escrito en nuestros días, es lo que ha propulsado la irresistible expansión del sobretodo que nada cubre ni guarda del polvo, hoy desbocada e irrefrenable.

Poco puede el lector, más allá de acusar la mengua espacial y sintáctica.

Poco puede, salvo desear el sinónimo infalible, por encima de todo.

Urge un ruego, llamamiento si prefieres, para sumarnos humildemente a la causa:

A vosotros, gentes de letras, cronistas, poetas, hombres o mujeres hispanoparlantes de cualquier edad; a vosotros todos, que escribís toda suerte de textos breves o enciclopédicos, en medios profesionales o privados, como parte de vuestro trabajo o como expresión de vuestra realidad: prestad atención al sobretodo, por favor.

Sobre todo, prestadle espacio, ese minúsculo que tan grande diferencia marca para el caso.

Nos despedimos con homenaje al señero sobretodo de Colombo –hecho en España, por cierto– y solicitud de auxilio a don Benito, que a buen seguro ayudará a retener:

 

Lo previsto no ocurre jamás, sobre todo en España, pues por histórica ley, los españoles viven al día, sorprendidos de los sucesos y sin ningún dominio sobre ellos.

Benito Pérez Galdós, Miau

 

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