La extraordinaria aventura colectiva

por | Abr 7, 2021 | Cambio, Inteligencia colectiva | 0 Comentarios

LA EXTRAORDINARIA AVENTURA COLECTIVA

Nuestro imaginario esta lleno de hombres y mujeres extraordinarios qui hicieron avanzar artes, ciencias o negocios a golpes de ingenio y talento extraordinarios, trabajo denodado y algo de suerte para encontrar la teoría de la gravedad gracias a una manzana caída, la resonancia de la molécula de benceno en sueños, la radiación del uranio gracias al ennegrecimiento de una placa fotográfica, la penicilina por la contaminación por moho de un cultivo olvidado en un sótano o ensamblar sus primeros ordenadores en un garaje.

Sin embargo, todos esos hombres y mujeres extraordinarios no estaban aislados en un sótano, un laboratorio, una torre o un garaje: pertenecían a círculos científicos o artísticos, solían ser políglotas para poder mantener correspondencias densas con sus pares o leer los últimos tratados publicados en sus dominios de preferencia cuando las traducciones no eran corrientes, ponían anuncios para encontrar otros “locos” y algunos debían codearse con la élite política y gubernamental de la época para obtener encargos, financiamientos o mecenazgos en función de las épocas. Todos ellos formaban parte de colectivos aunque hayamos guardado “únicamente” los nombres de Newton, Kekulé, Curie, Fleming o Steve Jobs y no los de los compañeros de aventura o, a veces, contrincantes.

En nuestro mundo actual, extremadamente complejo, todo nuevo proyecto necesita la intervención de conocimientos en múltiples dominios. Equipos de I+D, ingeniería, informática, marketing o logística, financieros, RRHH o juristas…  Empleados trabajadores temporales, autónomos, jóvenes en practicas, personal subcontratado, todos deben trabajar en el mismo sentido, motivados y coherentes. Colectivos extraordinarios, muchas veces creados para el proyecto, desbaratados al final del mismo, todos dispuestos para afrontar una nueva aventura.

Pero gestionar la complejidad ya no es suficiente. En un mundo volátil, incierto y ambiguo además de complejo, cada uno de nosotros es consciente de los nuevos retos globales: cambio climático, mix energético, crisis financieras especulativas o la debida a la pandemia del coronavirus. Crecen las voces para reconciliarnos con la naturaleza y lo vivo y las iniciativas que las apoyan: cero residuos, empresas B Corp, economía circular…

Búsqueda de sentido y de interés en el trabajo, coherencia entre valores y acciones emprendidas, la necesidad de formación y desarrollo durante toda la vida para progresar personal y profesionalmente, forman parte de este nuevo paradigma y se asemejan para muchas organizaciones a la cuadratura del círculo.

Los métodos de inteligencia colectiva aparecen como una via para el desarrollo de grupos y de los individuos que los componen. Los métodos ágiles para probar y aprender de la experiencia van abriéndose camino, con su lote de iteraciones y bucles de realimentación hasta encontrar el punto de equilibrio del colectivo… equilibrio interrogado, cuestionado y hasta retado de manera regular. Métodos en donde todas las inteligencias cuentan: la de pensar, la de sentir y la de hacer.

Quizá sea en el ámbito deportivo donde nuestro imaginario colectivo posee más recuerdos de equipos o colectivos sin figuras excepcionales pero donde la suma de los talentos individuales era mayor que la suma de individuos del equipo. En el mío, por lo menos, figura un Castilla de segunda división llegando a la final de la Copa del Rey tras derrotar a equipos como el Athletic, la Real Sociedad o el Sporting de Gijón en semifinales. Extraordinaria aventura colectiva.

Y tú, ¿tienes ejemplos donde el colectivo prima frente al individualismo?

 

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