El profesiograma grafológico

por | Abr 13, 2021 | Grafología, RRHH | 0 Comentarios

DISEÑADO A MEDIDA

El profesiograma grafológico es la herramienta que emplea la Grafología para proponer al candidato que mejor se adecúa a un puesto de trabajo determinado. Por consiguiente, es la clave para que la técnica grafológica sirva adecuadamente a su labor aplicada a los procesos de selección y reclutamiento. Así contribuye de forma rápida, objetiva y eficaz a la identificación del candidato idóneo para cubrir un puesto determinado.

Tal como nos ha enseñado la especialista Sandra Cerro, el profesiograma asegura una ajustada adecuación entre los requisitos específicos del puesto y la expresión grafológica de los mismos. Esto es, el completo y riguroso ajuste entre lo que se observa en la escritura de los candidatos y lo que se necesita para cubrir el puesto.

El buen diseño del profesiograma grafológico empieza por una detallada descripción del puesto que se quiere cubrir. Para ello resulta extremadamente útil toda la información que aporta la empresa o la compañía interesada en relación a la vacante, empezando por un retrato marco de la organización (sector o actividad, número de empleados, política de empresa…) y siguiendo por las características del puesto: situación en el organigrama; grado de responsabilidad; grado de movilidad si se requiere; funciones, tareas y roles que habrá que desempeñar; talento o talentos más convenientes; competencias generales o específicas exigidas o bien valoradas… No en todos los casos dispondremos de la misma cantidad de información, pero unos mínimos no pueden faltar.

En relación estrictamente al candidato, si el cliente ha realizado ya una preselección, será bueno proporcionar al grafólogo un perfil profesional del candidato o los candidatos en lid: edad, nivel de estudios, formación y experiencia previa, por ejemplo.

Si no se ha realizado todavía una preselección y ésta se realiza mediante el análisis grafológico, el informe final proporciona entre uno y tres candidatos idóneos, cuya idoneidad podrá valorar mejor el cliente, ya para tomar una decisión mejor informada gracias a una valoración grafolófica cualificada y sustancial, apoyándose además en la entrevista personal, los test u otras técnicas habituales. Ello es posible gracias al profesiograma grafológico, donde reside la fiabilidad del informe.

Una vez reunidas todas las especificaciones del puesto, el grafólogo diseña el profesiograma y establece una descripción exacta y única –puesto que solamente será válida para ese puesto en concreto– de los parámetros y características que habrán de concurrir en la escritura de los candidatos. En la medida en que observe o no estos elementos previamente establecidos entre las muestras de escritura recibidas, la preselección y el descarte se realizan de forma extremadamente ágil, dado que sabemos muy bien lo que buscamos en las grafías y lo hacemos con plena objetividad, sin entrar en contacto directo con los candidatos ni estando sujetos a ninguna influencia externa ni interna, ateniéndonos estrictamente a lo que se refleja en cada escritura.

Así, al final de la evaluación de manuscritos obtenemos uno o dos, quizá tres escrituras que alcancen o superen el 90% de los parámetros grafológicos fijados en el profesiograma. El grafólogo profundiza en el análisis de estas escrituras para facilitar el encuentro del candidato idóneo y la toma de decisión de los responsables de la selección final. Elabora informes más amplios que contienen detalles como la motivación o los principales valores de cada candidato, su capacidad de adaptación al medio o sus puntos fuertes y débiles en relación a las competencias, funciones y responsabilidades que se determinaron para el puesto al inicio del proceso.

El profesiograma grafológico que diseñaremos para cubrir un puesto de comercial, por ejemplo, será muy distinto al de un técnico, un directivo o un administrativo, e incluso dentro de cada uno de estos perfiles habrá que establecer parámetros distintos en el profesiograma, en función del entorno concreto en que se integra: un técnico puede no necesitar tantas habilidades sociales como un comercial, pero, según el sector al que se dedique la empresa o su dinámica interna, puede requerir mayores o menores habilidades resolutivas, mayor o menor versatilidad, mayor o menor flexibilidad y capacidad de empatía…

Cada puesto, en definitiva, requiere de un perfil general y unas competencias específicas. El profesiograma grafológico se diseña exactamente a su medida.

 

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